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La Coctelera

Un paseo por Japón -2-

La siguiente etapa del viaje nos lleva hasta Koya-san, un pueblo repleto de templos budistas en pleno  monte y que acoge el mayor y más bello cementerio de Japón.

En la primera imagen el funicular que enlaza el tren regional que nos ha traído desde Osaka, atravesando valles y montañas, con el autobús que nos llevará hasta el pueblo.  Solo por ese viaje merece la pena ir allí.

Después uno de los 100 templos que jalonan Koya-san, imposible verlos todos pero con solo contemplar la belleza de las fachadas y los jardines que los circundan el paseo se hace impagable.

El Kongobuji Temple es el más grande y famoso de los templos de Koyasan, tanto por sus hermosos jardines de piedra como por los paneles pintados que decoran sus múltiples estancias.

Es pleno verano y las lluvias propias de esta estación hacen que el verde sea omnipresente.  Solo imaginar como puede verse esto con los colores del otoño adueñados de los arces que vemos a cada paso hace desear volver para entonces.

En el cementerio de Okuno-in hay muchas cosas que atraen nuestra atención:  los inmensos cipreses japoneses entre los que se asienta, la mezcla de sintoísmo y budismo en las ofrendas, le extrema belleza del recorrido entre los miles de curiosas tumbas...  y las figuritas de niños tocados con sombreritos de lana y/o baberos que vemos por todos los rincones del recinto.  Son las representaciones de Jizo, el cuidador de los bebés y los no-natos así como de peregrinos y viajeros.

Al fondo del Okuno-in se encuentra el templo que guarda las 10.000 lámparas que se encienden durante la gran fiesta anual de Agosto por la totalidad del recinto del cementerio, voluntarios de todo Japón acuden para ayudar a prenderlas el día señalado.  Junto a él estas seis grandes estatuas de Jinzo se llevan cazos y cazos de agua con cada oración de quien llega a sus pies. 

 

Un paseo por Japón -1-

 

 

 

Aquí estoy, aún intentando asimilar un viaje largo e intenso por un país absolutamente increíble del que me he traído tantas imágenes, sensaciones y vivencias que me va a costar un tiempo asimilarlas y poderlas transmitir con palabras.  Pero para eso están las amigas (gracias Mayca, un besazo) para que nos muevan el coágulo y se nos ocurran ideas así que lo que haré será ir trayendo fotos, más que nada para que se os pongan los dientes largos y me calentéis las orejas.

Primera parada:  Osaka, una ciudad que sin ser la que tenga más atractivos tiene un ambientillo callejero más que apetecible y un barrio de ocio como no hay otro.  Os traigo en primer lugar el Osaka-ji, el palacio de Osaka, impresionante pero al que no entramos por haber más hambre que ganas de subir escaleras.  Después la Umeda Tower, el edificio más alto de la ciudad (47 pisos) y de una arquitectura más que impresionante.  Desde su azotea la vista se pierde y es posible abarcar con un golpe de mirada incluso hasta la ciudad de Kobe.  Siguientes dos fotos: Dotombori, barrio nocturno plagado de restaurantes, salas de juego y clubs pero también callejones estrechos, placitas con templos llenas de silencio y encanto.  Los bares de tapas españoles abundan, realmente lo de Japón por España es pasión.  En último lugar el grupo al completo haciendo una de las cosas que más nos gustaba hacer porque...  ¡¡¡qué comida señor, qué comida!!!  He regresado adorando la cocina japonesa y siendo toda una experta en el uso de los palillos.

Pessoa de Madrid

Tú que apareces por sorpresa, Guadiana de la noche,
llenando de palabras el viento
Tú que bebes la vida a tragos sin medida
y nunca te sientes lleno
Amor se llama tu credo, anhelo de vida tu sueño
 
Alfombran tus pasos demonios de nostalgia
de caminos que no encuentras
de horizontes que no alcanzas
 
Cazador de estrellas
trampero del tiempo
Con jirones de tus cinco sentidos
hiciste gafas, lupas,
antenas, radares
con los que apresar instantes,
recuerdos,
tristezas y azares
 
Alma como agujero
corazón inmenso, entero
dedos como gaviotas
 
Príncipe del desasosiego

Viaja, viaja... siempre que puedas viaja.

Esta mañana tomaba el café viendo las noticias cuando hablaron sobre las próxima elecciones en Irán, y como empujada por un resorte mi mente puso toda su anteriormente dormida atención en lo que estaban diciendo.  Es una de las muchas ventajas que tiene el salir del terruño para conocer otros países, otras realidades y otras gentes:  que las haces un poco tuyas.  Nunca más, desde que uno ha caminado por nuevas tierras, estas vuelven a ser un nombre en un titular o una referencia en una crónica, lo que a partir de entonces les suceda de alguna forma te incumbe porque durante un breve espacio de tiempo uno también formó parte de esa otra realidad aunque sea de forma muy tangencial.

Por eso, entre otras muchas razones, deberíamos viajar todo lo posible, porque nada como hacerlo para poder convertirnos en auténticos ciudadanos del mundo interesados por todo lo que en él pasa.

Esta mañana volví a las calles de Teherán.  Recuerdo el post que escribí al regresar de allí y al oir las noticias comprobé que, con un poco de suerte, no anduviera tan descaminada.  Al bastante impresentable de Ahmanideya este año se le enfrenta en las elecciones el reformista Musavi que cuenta con el apoyo de las mujeres y los jóvenes, ellos cansados de la mala situación económica a la que les ha llevado el actual presidente y ellas confiando en un hombre que da al potencial femenino toda la importancia que tiene y lo hace empezando por su propia casa, con una esposa que le acompaña en toda la campaña, que habla en público, que se cubre la cabeza pero no la boca, a la que llaman (aunque a ella no le guste) la Michelle Obama de Irán.

Lo que escribí fue esto:

"Quisiera poder ver otras cosas... a sus hombres, a sus niños, a sus museos o sus, pocos, monumentos pero solo tengo ojos para esas mujeres de Teheran que me dicen que una revolución silenciosa está en marcha. Que aunque, probablemente, en el resto del país los signos externos no sean tan evidentes, ellas tienen en sus manos el futuro, ellas lograrán el cambio y encontrarán el equilibrio entre tradición y modernidad, entre pasado y futuro.
De su mano, antes o después, llegará a Irán la libertad. Para todas ellas mi respeto."

Por la parte de mi corazón que ya por siempre tendrá reservada Irán ójala mis deseos se cumplan.

 

 

 

 

¡¡Feliz cumpleaños Omar!!

Hoy Omar cumple 13 años y por aquello de que el lunes es mal día para celebrar nada y su señora madre tenía ganas de organizarle algo diferente  en lugar de la merienda y ginkana en el monte que hemos venido haciendo otros años en esta ocasión decidí sorprenderle (jajajaja le he tenido mes y medio intrigadísimo) con un finde semana en el sur de la isla en un hotel "todo incluido" junto a su mejor amiga.

No se que ha sido mejor, si su cara cuando se dió cuenta de lo que se trataba el regalo, los ojos que ponía explicándome lo raro y estupendo que es poder ir todas las veces que uno quiera al bar-restaurante de la piscina a pillar o verle estirarse en la hamaca disfrutando del sol y la vaguería.

En fin, un par de días estupendos y relajados al máximo, la mejor forma de que empiece otro año en su vida ¿no?.

 

Próximo destino: Japón

 

Dentro de exactamente un mes, a estas horas, estaré a bordo de un avión camino de Osaka, primer destino de un viaje que me llevará a conocer un país que a priori no estaba entre los primeros en mi particular lista de posibles destinos pero que al final se ha convertido en todo un reto pues la cultura e idiosincrasia japonesa resultan tan extrañas como fascinantes en cuanto uno empieza a profundizar en ellas.

Y es que para el buen viajero un periplo comienza en el momento en que sale de la librería de turno cargado de libros y empieza  devorarlos, cuando planifica etapas, cuando abre el Google Earth y comienza por ver desde el aire las ciudades que a no mucho tardar estará caminando, cuando cuelga el mapa frente a su mesa y traza en rojo el futuro itinerario y la mente empieza a llenarse de nombres extraños, cuando sobre el papel toma contacto sobre usos y costumbres para que cuando se vea enfrentados a ellos no asalten los prejuicios, la crítica ignorante y el rechazo. 

¿Qué encontraré en Japón? ¿Qué impresiones y de qué tipo me traeré de allí? Para hacer balance primero hace falta regresar y para eso queda aún mucho tiempo.

¡Sayonara tachi!

 

Bagdad en llamas

 

Ayer contaban en los telediarios que un informe encargado por el propio gobierno de EEUU revelaba que en la planificación de un ataque de su ejército en Afganistán se habían dado una seri de errores que habían llevado a la muerte a muchos civiles sin implicación alguna en la guerra que asola aquel país.  Una noticia más entre las muchas que desde hace años nos llegan tanto de allí como de Irak, solo que esta vez la escuché con otra disposición y es que hace escasos días terminé la apasionante lectura de un libro del que Susan Sarandon dijo "cualquier persona a la que le importe la guerra de Irak debe leer este libro", algo que yo haría extensible a cualquier conflicto armado: Bagdad en llamas, la recopilación de los post publicados por la anónima Riverbend en su blog del mismo nombre entre Agosto del 2003 y Septiembre del 2004.

 

Riverbend es mujer, tiene ventitantos años y vive en Bagdad, antes de la guerra tenía un trabajo relacionado con la informática y por lo que cuenta, y como lo cuenta, tiene un nivel económico-cultural medio-alto.  No sabemos más de ella ni falta que hace porque lo que importa es como alguien que vive en medio de una situación de ocupación y guerra nos cuenta desde dentro lo que significa eso para las personas de la calle, los que tienen que soportar las decisiones tomadas en lejanos despachos por gobernantes propios y extranjeros que se olvidan de las consecuencias de sus actos.  Además la autora no nos habla solo sobre bombardeos, secuestros, batidas y dificultades cotidianas sino también sobre los manejos de los políticos, la ineptitud del gobierno títere impuesto por los invasores, los antecedentes de sus componentes, la incitación al odio entre las distintas comunidades religiosas y los trasfondos económicos de todo este asunto así como, de vez en cuando y en respuesta a las peticiones de sus lectores, nos explica sobre usos y costumbres musulmanas con el propósito de aclarar ideas o simplemente contarnos de qué se tratan.  Pero lo más importante de todo, ya digo, son los habitantes de Irak y descubrir el infierno en el que viven.

 

Estamos cansados de oir la expresión "daños colaterales" cuando se nos habla sobre cualquier guerra y nos olvidamos de lo que realmente eso significa porque esos asépticos "daños" tiene nombre y apellidos, padres, madres e hijos, son familias enteras que se ven destruídas porque alguien no se lo pensó dos veces antes de dejar caer una bomba, disparar un rifle o encarcelar. Hay en el libro un episodio especialmente triste y vergonzoso: la matanza de 400 mujeres y niños en el refugio de Amiriya, ocurrida durante la Guerra del Golfo pero que en menor escala se ha repetido incontables veces porque "alguien" siempre sin identidad, y por tanto sin responsabilidad posterior, estaba convencido de que allí se desarrollaban actividades militares. ¡¡¡400 mujeres y niños!!! se dice pronto.

Como no llorar al conocer a la madre que quedó con vida porque un poco antes había salido junto a su hijo más pequeño para ir a hacer un recado y al regresar se encontró con que había perdido a sus otros 8 hijos, como no sentir romperse el alma al descubrir que desde entonces esa mujer "vive" en el refugio porque su vida se quedó allí donde murieron calcinados sus niños.

Como no maldecir todas las guerras cuando, aunque sea a través de un libro, miramos a los ojos de las víctimas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pasan las horas lentas

 

Pasan las horas lentas
 
El humo de un cigarrillo se mezcla con el del siguiente
Una historia de celuloide esconde en la alacena el vacío repleto de sinsentidos
No hay lugar para las lágrimas, se quedaron enganchadas de una canción de Billie
 
La vida entra a raudales por la ventana
Un pasillo plagado de fantasmas colecciona mis pasos hacia la nada
Cierro el corazón con tres vueltas de llave esperando el tiempo del deshielo
 
Hoy el río transita escondido por túneles y cavernas
sin prisa
Sabe que cualquier día de estos una grieta se abrirá en la montaña
y volverá a volar